"parte 1, borrador"
Un hombre conduce hacia la ciudad, un paisaje familiar, el humo de las fabricas, la luz distorsionada por aquel aire que consume poco a poco, el atardecer acecha, el color rojo del ocaso parece más rojo a sus ojos, una toma a lo lejos.
El hombre inconsciente maneja sin rumbo, siguiendo solo el tráfico, parece eterno este recorrido que antes parecía tan corto, tan habitual. De alguna manera su mano busca el botón de la radio, esperando que aun sirva, en la radio suena una canción, le recuerda los acontecimientos, que al borde de la locura le habían llevado instantes atrás.
Parece tan corto y eterno el tiempo.
Si lo has perdido todo que más te queda. Cuando te arrebatan tus creencias, no tienes más por que vivir, por que seguir adelante, la noche se acerca, la ciudad lo consume, los carteles que antes parecían tan familiares, llenos de productos novedosos para el hombre de hoy en día, son más bien una amenaza para el espíritu, para atrapar a alguien más en sus garras y atarlo a este círculo imperceptible, donde puedes tener la vida que quieras tan solo por algunos meses de trabajo....
Nunca en su vida había dejado de pensar tanto tiempo, las luces estroboscópicas de un motel llaman su atención, tal vez un reflejo de su inconsciente, desvía hacia aquel paraje…
La recepción parece tétrica, las pláticas carecen de sentido, solo toma las llaves y va hacia el garaje 42.
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